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6/9/12

Odile de Schwilgue

Queridos amigos, me complace mostraros a una artista llamada Odile de Schwilgue nacida en Estrasburgo en el año 1952.
Esta artista mezcla a la perfección la técnica y la imaginación.
Con esquemas de color sofisticados y muchas variaciones de luz en sus lienzos Odile transforma a través de las sombras a personajes míticos y clásicos en retratos refinandos y elegantes.
Odile se ve influenciada por distintas tradiciones mitológicas como la egipcia o la grecolatina así como por la Biblia.
La sensualidad y un depuradísimo erotismo es indiscutible en los trabajos de esta artista así como elementos barrocos y claramente símbólicos.

¡Oh, cuál te adoro! con la luz del día
tu nombre invoco apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aun te llama exaltada el alma mía.

Tú eres el tiempo que mis horas guía,
tú eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se concentra cuanto existe,
mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

No hay canto que igualar pueda a tu acento
cuando tu amor me cuentas y deliras
revelando la fe de tu contento;

Tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi último aliento
abrasada en el aire que respiras.

Carolina Coronado Romero de Tejada (1820-1911)












13/8/12

Kacper Kalinowski

Kacper Kalinowski es un artista nacido en Polonia que utiliza el pincel para comunicarnos con el alma de sus personajes y mostrarnos todo un mundo espiritual y místico lleno de preciosos matices.
Pareciera que las figuras femeninas fueran completamente incorpóreas e intangibles aunque también la sensualidad hace acto de presencia en rostros y piel suavemente perfilados, consiguiendo un resultado impecable.
La maestría de Kalinowski se engrandece en cada nuevo trabajo y siempre es un deleite contemplar su elevado arte.


ARQUEOLOGÍA

Mientras escribo, llueve sobre restos
de civilizaciones enterradas
a mis pies, bajo el peso de los siglos.
Son las seis de la tarde de un cansado
domingo y pareciera que ya nadie
respira tras el ácido cristal
que, empañado en tu aliento, dibujara
efímeras sonrisas y mentiras
cuando el tiempo tu prisa no traía.

La luz, difuminada, de la tarde
me borra los contornos y los puntos
cardinales. Bajó el norte. Bajó
hasta esta coordenada, convirtiendo
en agua destilada nuestro vino,
derrotando acequias a su paso,
mutilando la sombra de tu nombre.

No hay contraluz en esta escena póstuma,
ni el peso cenital de la agonía
me deja ver lo que de ti me queda.
La ciudad languidece, amordazada,
este dos de noviembre que se extingue
como el siglo. Perdón, te escribo,
mientras llueve sobre ánimas de piedra,
soberbia arqueología que soporta
el peso y la derrota. Anfiteatro
de la culpa y el trágico castigo.

Esther Garboni: página web