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21/2/12

Petrarca


William Blake


BENDITO SEA EL AÑO
Bendito sea el año, el punto, el día,
la estación, el lugar, el mes, la hora
y el país, en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.
Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.
Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros y mi llanto.
Y benditos mis versos y mi arte
pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento,
puesto que ella tan sólo lo comparte.
Versión de F. Maristany

11/2/12

¡Desaparece fantasma!


Jeff Simpson




Hará un mes aproximadamente,

apareció tu cara de rufián pendenciero

en mi paraguas.

¡Qué estupidez!

Sí, como una de esas figuras modernas

que se imprimen en las camisetas, ¿sabes, no?

Vamos, la foto del hijo, del primo,

del nieto, de Brat Pitt…

¿Qué hace tu cara de soberbio soplagaitas

en la ladera de mi paraguas negro?






August Macke





¡Qué original! ¿Quién es?

preguntaban mis compañeras

de aerobic de por las tardes.

El de “Perdidos” contestaba yo,

con los dientes apretados de rabia.

Vaya, conseguía aplacarlas con mi respuesta,

aunque me miraban torvas, incrédulas,

fastidiadas , ¿envidiosas?

Y tu puñetera cara,

ahí, dibujada.






Childe Hassam






Y yo farfullando sola por las calles,

tan empapada

que me daban ganas de recitar

la égloga de las grandes lluvias

de Juan del Encina, y

lo que me faltaba , tu cara

ahí encima, vigilándome.

Y me consolaba:

“Pronto desaparecerá”

¡Pero qué va!

Hasta para salir de mi paraguas

eres un mostrenco ladino.

¡Ente desgraciado!

¡Fantasma!

¡Cara de Bélmez!

¡Bélmez de la Moraleda!

¡Aparecido, triste!

¡Tozudo!

¡Bórrate!

La lluvia cayendo y tú ahí,

Obstinado, pegado.

Y tú:

“¡que nones!”

Abriendo la bocota de capitán

de barco vestido de domingo

en Panamá,

que bien sabe Jack Lemon que no tiene mar.,

y deleitándote en el agua de la lluvia,

bebiendo,

bebiendo,

¡Cómo te agrandas!:

¡gordo!

¡cara de gordo!

¡Asqueroso!

Y tienes encima la desfachatez

de hablar con la gente,

de aparecerte,

aparecido,

figurón,

cadenoso,

chirriante,

cara de Bélmez,

para pedirles por favor

que me salgan a buscar

cuando me olvido del paraguas

en los bares, en el trabajo

y en el centro cultural

donde voy a clase de aerobic.

¡Desgraciado!






Francis Bacon







Atente a las consecuencias,

adimensional criatura,

deja de hacerte el parapsicólogo,

deja de proyectarte sobre mi paraguas,

ésta es la última vez que te lo digo,

¡Desaparece ya

maldito seas

una vez más!






Lee-Anne Raymond





Si no desapareces

tendré que cumplir mis amenazas,

y te haré un conjuro

y te disolverás en témperas

de lágrimas y

quién sabe qué será de ti entonces,

o te adherirás a una amapola

que ve pasar algún entierro,

y ¿cuál sería tu esencia? ¡Oh!






Lee-Anne Raymond






Está bien,

entendámonos,

negociemos.

Haz el favor de no estar mañana cuando

coja el paraguas por la mañana,

¿es que hay algo pendiente

entre tú y yo?

Deja de encadenarme,

eres tú el fantasmón,

Canterville de las narices,

¡Fuera!

Mira

que no es un farol,

te haré un conjuro,

te lo juro;

sí, claro que seré capaz.

Ah, ¿sabes qué? tengo una amiga

¿te has enterado?

Una hechicera.

¿Y sabes que más, cataplasma?

Que estamos

bajo el influjo astral,

para que te enteres,

Que en este momento,

¿te enteras, triste?




Paul Roberts




Júpiter y Venus se están amando

en la

Casa de Piscis.

¡Ja! ¿Y ahora qué?

Se lo diré,

te lo juro,

se lo diré a CLST.

Deja de crecer y no invadas los paragüeros,

egocéntrico absurdo,

invasor de paragüeros,

Cara de Bélmez.





Robert Delaunay






Desaparece

o….







CHERYLENE - DYER





tendré que comprar

otro paraguas,

y me acordaré de la chinita

que me vendió éste un día

en la Plaza Mayor,

y de que me costó 3 euros

y de la caja de caramelos de mora

que me compré después

y de tu cara al verme

y de tu abrigo de ese día

y de cómo te alegraste

al verme llegar con el paraguas

y de…

Ahora comprendes por qué te lo pido,

Sabes que me lo debes:

¡Desaparece!

¡Dilúyete!

Vete rodando,

Como si yo no hubiera comprado

el paraguas ese día

y como si tú no me hubieras esperado,

como si no me hubieras sonreído

y me hubieras sacudido

el agua del pelo,

asustado,

y hubieras temblado

y yo me hubiera estremecido

y yo hubiera leído

las líneas de tu mano…





CHERYLENE - DYER






Y ambos nos hubiéramos

convertido en esa lluvia,

que ahora

está cayendo.





Sas Christian

29/9/11

Poema XVI, de El reloj y la casa deshabitada


Arquer Buigas



XVI

No mires detrás de los espejos,
no busques tu imagen de cristal,
no creas en el mundo de reflejos,
no le digas a nadie dónde estás.

No penetres en el reino fantasmal,
no empujes cicatrices de intelecto,
no alcances los matices de amplio tedio,
no dibujes en tus sueños tanto mal.

Anda, escapa, vuela, hazte portador
de tu visión, desliza flores fuera
de tu pena atormentada, y soñador

comprende mi talante. Del amar
no quieras vislumbrar el sueño,
pero si quieres visitarme, asómate.



30/8/11


Francis Giacco
.
El reloj y la casa deshabitada,


III

El pelo y el collar,
semblante sigiloso,
vibración, sala talar,
gafas, chaqueta labios,
zapatillas cadera,
cuerpo fresco,
puntillas.
Pared azul, los barcos,
armario empotrado y sinfonier.
Espejo, pavimento cuadrado,
moqueta gris adornada
y su mesilla.




Francis Giacco

Y ahí estás mirándome
sobre la cama,
piel gigante desmoronada
en deseo.
Fusión con la colcha,
¿me buscas a mí o es a tu sombra?
En tanta habitación disminuida
eres el cuerpo entero,
Cada vez más hombre.




David Alexander Colville

25/6/11

Tu imagen en mis sueños


Lajos Gulácsy

.
Tu imagen en mis sueños


He encontrado tus gafas en mi sueño,
prodigio raro, su significado
desconozco, hermoso descifrarlo
como antes, ¿recuerdas?, cuando eras dueño

de las tardes perdidas en el tiempo,
cuando buscábamos el otro lado
de la gente y tú veías el halo
mágico y yo miraba ensueños

dibujados en las nubes y tú
pronosticabas conmociones, nuevos
viajes a exóticos países y yo

leía deseos labios en tus
manos, ojos alambres en mis senos,
amantes signos de interrogación.


Magritte

27/3/11

¡Desaparece fantasma!


Jeff Simpson




Este poema está dedicado a la hechicera CLST, con mi cariño





Hará un mes aproximadamente,

apareció tu cara de rufián pendenciero

en mi paraguas.

¡Qué estupidez!

Sí, como una de esas figuras modernas

que se imprimen en las camisetas, ¿sabes, no?

Vamos, la foto del hijo, del primo,

del nieto, de Brat Pitt…

¿Qué hace tu cara de soberbio soplagaitas

en la ladera de mi paraguas negro?





August Macke





¡Qué original! ¿Quién es?

preguntaban mis compañeras

de aerobic de por las tardes.

El de “Perdidos” contestaba yo,

con los dientes apretados de rabia.

Vaya, conseguía aplacarlas con mi respuesta,

aunque me miraban torvas, incrédulas,

fastidiadas , ¿envidiosas?

Y tu puñetera cara,

ahí, dibujada.




Childe Hassam






Y yo farfullando sola por las calles,

tan empapada

que me daban ganas de recitar

la égloga de las grandes lluvias

de Juan del Encina, y

lo que me faltaba , tu cara

ahí encima, vigilándome.

Y me consolaba:

“Pronto desaparecerá”

¡Pero qué va!

Hasta para salir de mi paraguas

eres un mostrenco ladino.

¡Ente desgraciado!

¡Fantasma!

¡Cara de Bélmez!

¡Bélmez de la Moraleda!

¡Aparecido, triste!

¡Tozudo!

¡Bórrate!

La lluvia cayendo y tú ahí,

Obstinado, pegado.

Y tú:

“¡que nones!”

Abriendo la bocota de capitán

de barco vestido de domingo

en Panamá,

que bien sabe Jack Lemon que no tiene mar.,

y deleitándote en el agua de la lluvia,

bebiendo,

bebiendo,

¡Cómo te agrandas!:

¡gordo!

¡cara de gordo!

¡Asqueroso!

Y tienes encima la desfachatez

de hablar con la gente,

de aparecerte,

aparecido,

figurón,

cadenoso,

chirriante,

cara de Bélmez,

para pedirles por favor

que me salgan a buscar

cuando me olvido del paraguas

en los bares, en el trabajo

y en el centro cultural

donde voy a clase de aerobic.

¡Desgraciado!




Francis Bacon







Atente a las consecuencias,

adimensional criatura,

deja de hacerte el parapsicólogo,

deja de proyectarte sobre mi paraguas,

ésta es la última vez que te lo digo,

¡Desaparece ya

maldito seas

una vez más!




Lee-Anne Raymond





Si no desapareces

tendré que cumplir mis amenazas,

y te haré un conjuro

y te disolverás en témperas

de lágrimas y

quién sabe qué será de ti entonces,

o te adherirás a una amapola

que ve pasar algún entierro,

y ¿cuál sería tu esencia? ¡Oh!





Lee-Anne Raymond






Está bien,

entendámonos,

negociemos.

Haz el favor de no estar mañana cuando

coja el paraguas por la mañana,

¿es que hay algo pendiente

entre tú y yo?

Deja de encadenarme,

eres tú el fantasmón,

Canterville de las narices,

¡Fuera!

Mira

que no es un farol,

te haré un conjuro,

te lo juro;

sí, claro que seré capaz.

Ah, ¿sabes qué? tengo una amiga

¿te has enterado?

Una hechicera.

¿Y sabes que más, cataplasma?

Que estamos

bajo el influjo astral,

para que te enteres,

Que en este momento,

¿te enteras, triste?




Paul Roberts




Júpiter y Venus se están amando

en la

Casa de Piscis.

¡Ja! ¿Y ahora qué?

Se lo diré,

te lo juro,

se lo diré a CLST.

Deja de crecer y no invadas los paragüeros,

egocéntrico absurdo,

invasor de paragüeros,

Cara de Bélmez.





Robert Delaunay






Desaparece

o….






CHERYLENE - DYER





tendré que comprar

otro paraguas,

y me acordaré de la chinita

que me vendió éste un día

en la Plaza Mayor,

y de que me costó 3 euros

y de la caja de caramelos de mora

que me compré después

y de tu cara al verme

y de tu abrigo de ese día

y de cómo te alegraste

al verme llegar con el paraguas

y de…

Ahora comprendes por qué te lo pido,

Sabes que me lo debes:

¡Desaparece!

¡Dilúyete!

Vete rodando,

Como si yo no hubiera comprado

el paraguas ese día

y como si tú no me hubieras esperado,

como si no me hubieras sonreído

y me hubieras sacudido

el agua del pelo,

asustado,

y hubieras temblado

y yo me hubiera estremecido

y yo hubiera leído

las líneas de tu mano…






CHERYLENE - DYER






Y ambos nos hubiéramos

convertido en esa lluvia,

que ahora

está cayendo.





Sas Christian

11/2/11

RAGAZZO


• En esta ocasión sucumbo ante el mundo clásico y mágico de Nelson Simón, poeta cubano nacido en el año 1965.
• Este brillantísimo escritor nos ofrece un viaje extraordinario a la Roma antigua a través de "Ragazzo", y ello es así porque de la mano de este joven, broncíneo, delineado, equilibrada proporción de formas y volúmenes, encontramos las líneas perfectas del clasicismo.
• Pero no es un viaje al mármol, a la perfección de la estatua, sino una escapada descarada, prohibida, desinhibida al interior de las formas que tanto hemos contemplado en los monumentos y admirado en su estatismo.
• Ragazzo, amigos, es el templo hecho carne, El Templo de la Sibila, en cuyo interior Nelson Simón encuentra los labios de los muchachos que agasajaron el Coliseo nocturno con la vibración de su cuerpo. y nosotros, los lectores, asistimos al temblor y a la sacudida de la adivinación del oráculo.
• Ragazzo es el deseo actual de los que aman la carne sabia, instruida, adorada por los dioses.
• Mezcla atrevida y sicalíptica de carne y cuerpo, de talla y labor en sus ojos, en su pecho, en su ombligo, en el nacimiento de la llave del Imperio romano, en sus piernas imponentes, y en sus manos, las que han sabido atravesar el espejo de los siglos.
• Espero que disfrutéis de este viaje a la construcción del mundo, al éxtasis de la belleza del deseo de la mano de un joven que atraviesa el tiempo, llámese Adriano, Fabrizzio, Giuseppe, o Giuliano...
• Salve ragazzo!



Moreno Bondi




RAGAZZO
• La palabra ragazzo, no tiene traducción: lo aprendí bajo la luz intensa del verano de Roma, aún fascinado por el mármol piadoso de la fuente de Trevi; mientras recorría, -invisible y absorto- Piazza Venezia.



Van Rainy Hecht-Nielsen
• Perdido en la conversación sin sentido que sostienen los turistas; cansado de admirar los estragos del tiempo que hace polvo la carne y silencio la piedra, me senté en un banco a ver cómo la tarde descendía hacia el Trastévere. Con ella, envuelta en sus pañales, iba mi alma, y alguna ilusión vana como el país del que había llegado. (Por entonces había comprendido que la isla siempre habrá de dolernos como un cardo, que, pobre, se enquista en nuestro pecho).



Álvarez Cebrián
• La palabra ragazzo, no tiene traducción: no la busquéis en vano en los diccionarios, no preguntéis por su significado ni en las plazas más nobles, ni en las sórdidas tabernas donde el humo del tabaco y el olor de la cerveza, se entrecruzan como un cisne invisible que te empuja hacia la tentación.



Álvarez Cebrián
• Los sensuales muchachos de La Habana,
• abiertamente tristes como sus playas,
• nunca podrán ser nombrados con la palabra ragazzi.
• Los alegres chicos de Andalucía, con labios
• que se ofrecen cual carnosas olivas,
• nunca van a reír con la dulce perversidad
• de un ragazzo. Los modernos jóvenes de Nueva York,
• con sus músculos perfectos como el acero que sostiene a su ciudad,
• no pueden abrazar con esa pasión antigua,
• mezcla de sangre
• y lirio tostado por el sol mediterráneo,
• que arrastran los ragazzi.



Angel Ramiro Sánchez


• El ragazzo se sentó a mi lado en el sencillo banco de Piazza Venezia, y la ciudad de Roma, hasta entonces sólo esplendor de ruinas y de sueños, fue otra de repente. Tuvo el misterio y el glamour que yo había imaginado para ella.



Álvarez Cebrián

• Habló y apenas pude comprender,
• al extender su mano, firme como los puentes que atravesamos,
• que me invitaba a andar,
• cuando junto a la tarde descendimos hasta el Trastévere.
• Vimos pasar los botes y algún pájaro gris, cual fantasmas románticos.
• Sentimos en nosotros el aroma culpable de los hombres
• que antes se habían amado junto a las calmas aguas.
• Nunca dejé su mano. Nunca dijo su nombre ni quise preguntarle.



Anthony Ackrill



• Pudo llamarse Adriano, Fabrizzio, Giuseppe, o Giuliano:
• nombres que siempre dejarían su música en el esmalte de mis dientes.
• Su perfil me acompaña aún como las imágenes de esos jarrones
• que he visto en los museos. Su boca me sigue recordando
• la luna atada sobre el Trastévere. Su pelo descuidado,
• su cuerpo perfecto y dispuesto
• solo pueden caber en esa palabra intraducible: ragazzo.
• Yo aprendí aquella tarde lo que ya Pasolini
• había visto en los pepillos romanos,
• lo que le hacía vivir, cada noche, al borde del abismo,
• siempre dentro del puño pálido y seductor de la muerte.




Felix Ziem
• Nelson Simón (Pinar del Río, Cuba, 1965)
• Poeta, escritor para niños y editor.
• Cuenta con una extensa obra publicada en la que se destacan los poemarios Ciudad de nadie ( Editorial Loynaz, 1992 y 2008), El peso de la isla (Editorial Loynaz, 1994 y 2002), Con la misma levedad de un naúfrago (Editorial Letras Cubanas, 1996) y A la sombra de los muchachos en flor, premio Julián del Casal 2000 y Premio de la Crítica 2001 (Editorial Unión, 2001 y 2002).
• Obtuvo la primera mención de poesía en el premio Casa de las Américas 2008, por el poemario inédito, <>



Silvia Fasano


Eric Fischl


Hasan Saygin